Esta semana los peques y yo nos pusimos manos a la obra para crear las normas del aula. Entre todos las pensamos y elaboramos de forma que no fuesen irreales. Teníamos que conseguir que fuesen pocas, reales y que las pudiésemos conseguir. Conseguimos dejarlas en seis normas:
1- Estar bien sentaditos.
2- Hablar bajito.
3- Ser todos amigos.
4- No hacer ruido ni tonterías.
5- Portarnos de rechupete.
6- Cuando alguien habla escuchamos.
Algunas veces se nos olvidaban estas normas y teníamos que estar parando la clase, por lo que decidimos elaborar un contrato de aula. Primero, expliqué a los peques lo que era un contrato, y una vez explicado, decidimos firmarlo. De esta manera, ninguno de nosotros podíamos saltarnos esas normas. En caso contrario, teníamos que buscar una consecuencia, que dejé que fuesen los peques quienes la decidieran. Ellos mismos llegaron a la conclusión de que quien rompiese el contrato tendría dos consecuencias:
1- Irse a Hawaii a relajarse (nuestro rincón de la calma, que pronto conoceréis)
2- Perder su turno de palabra.
Parece que las normas empiezan a asentarse en el aula y que poco a poco les va costando menos conseguir cumplirlas. Aun así, realizaremos fotos de las mismas para que ellos mismos las puedan ver en el aula. Además, en las agendas que hoy os han llegado, os hemos enviado una copia de nuestro contrato, para que lo tengáis en casa y podáis revisarlo antes de ir al cole.
Como sé que tenéis muchas ganas de ver a los peques en su día a día, os voy a dejar varias fotos de sus primeros patios, ya sabéis que este año nuestra clase es una burbuja y no podemos juntarnos con los demás. Pronto les explicaré, de una forma muy vivencial, qué significa eso de "clase burbuja".
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